Dos versiones de una Solicitud

Lo que me pasó:

Intenté realizar una solicitud de un producto por teléfono. Me remitieron a una oficina física porque debía de entregar cierta documentación.

En dicha oficina hicieron una fotocopia de la documentación que entregué, me hicieron cumplimentar un impreso autocopiativo en  el que tenía que indicar todos los datos personales que ya tenía esa empresa sobre mi, así como indicar una relación de los documentos que aportaba.

La persona que había tras el mostrador me selló mi copia del formulario, realizó unas fotocopias de la documentación que le entregué y procedió a enviarlo por valija interna a un departamento que está en otra ubicación geográfica para su tramitación.

Tras casi dos semanas desde que realicé la operación, aún no he recibido comunicación alguna sobre ella.

Lo que debería haber pasado:

Desde mi estudio en mi casa accedo a la aplicación de la entidad en la que solicito la operación.

Como ya tienen mis datos no me los piden de nuevo. Solo me solicitan que adjunte las imágenes de los documentos que debo presentar. Al hacerlo, y tras firmar mi operación con mi DNI electrónico, el sistema me entrega un acuse de recibo de la operación y un track para poder realizar el seguimiento de mi operación.

De estándares, títulos y certificaciones

Buscando información relativa al manejo de proyectos ágiles, me encontré con la oferta de un curso en el que se garantizaba al candidato, entre otros, el siguiente logro:

Terminar los proyectos dentro del plazo, presupuesto, cumpliendo con la calidad pactada y cubriendo o superando las expectativas del cliente

Se trataba de una  oferta de una empresa de formación para la certificación PMP del PMI. Es una afirmación un tanto compleja y que si no se matiza puede llevar a confundir bastante al que va a realizar la certificación.

Si alguien cree que por certificarse en algo es capaz de llevar a la práctica tal afirmación, seguramente se pueda equivocar.

Entidades como el PMI, que goza de mi más sincero reconocimiento y de cuyas doctrinas creo haber aprendido bastante, comienzan a ofrecer certificaciones en metodologías ágiles, pero mantienen esos rasgos de las metodologías tradicionales en las que por arte de magia, un proyecto es algo en lo que gracias al Director de Proyecto, todo funciona bien, el cliente está satisfecho y los plazos se cumplen al igual que los presupuestos…..

Empecemos por enseñar  a los candidatos la realidad: los proyectos se tuercen, las personas cambian, los interlocutores también, las expectativas, los objetivos, la vida está en continuo cambio.

Enseñemos que lo que no podemos cambiar es el tiempo, ni por todo el dinero del mundo. Enseñemos que el inicio de un proyecto no es más que una declaración de intenciones, un compromiso de hacia donde se quiere ir.

Enseñemos que la comunicación fluida, transparente y habitual entre las partes del contrato será lo que haga que ambas tengan una visión real de lo que pasa durante la vida del proyecto…y esto: la vida del proyecto, lo dice todo. La vida es así y la vida de un proyecto no va a ser menos.

Este cambio no es fácil…nada fácil. Sobre todo con nuestros cliente, pero es harina de otro post!